Habiendo leído el trabajo del profesor Pedro Godoy, el que me parece muy valiente y de gran valor teórico y práctico me llevan a efectuar algunas reflexiones que me surgen en consonancia con lo que nos ha dejado un grato sabor luego de tanto tiempo de no poder siquiera conversar de estas cosas, con la seriedad y la altura que requiere, nada más y nada menos, la necesaria revolución de América Latina.
Al recorrer el texto de la ponencia no pude menos que acordarme de las recomendaciones permanentes de Jorge Abelardo Ramos quien nos decía que los elementos aglutinantes generales que teníamos los latinoamericanos eran básicamente dos: el idioma y la religión. Que por nada del mundo debíamos debilitar sustancialmente estas columnas del edificio social de la Patria Grande. Escuchando hace muy pocos días el discurso del presidente electo de Ecuador, entre otras consideraciones de gran profundidad hablando también el lenguaje chavista del socialismo del siglo XXI, no dejaba pasar oportunidad para plantear con muy cuidado lenguaje la colaboración permanente de la Iglesia ecuatoriana, engarzando con bíblicas citas las necesidades de la hora actual de nuestros Pueblos y del papel de toda las comunidad, quiero creer que no lo hizo solamente impresionado por las diecisiete iglesias (templos) de Quito. Bien nos dijo J.A.R. en Revolución y Contrarrevolución en la Argentina:… la Iglesia precedió al capitalismo … e intentará sobrevivirlo. Debemos al menos por el momento en la Argentina tener presente el ejemplo misionero hasta tanto ocurra otra experiencia electoral o sociopolítica de trascendencia para el pueblo. Debo confesar que ya no me quita el sueño ponerle un nombre ó rotulo a nuestra revolución latinoamericana, de tal suerte que si le queremos llamar socialismo del siglo XXI, en buena hora. Pero tengamos en cuenta otro de los clásicos que nos enseñaba que “el carácter de la revolución no está determinada por la voluntad ni aun por la ideología de los conductores de la misma sino por el tipo de tareas necesarias para llevarla adelante” V.I. Lenin, palabras más o palabras menos. La necesaria creatividad y amplitud de miras y de procedimientos que plantea el profesor Pedro Godoy me parecen harto necesarias y de impostergable ejecución. Si me lo permiten, hasta me parece un poco principista el planteo de Hugo Chávez Frías de izquierdizar el lenguaje en su territorio (Venezuela), cuando en realidad las medidas que lleva a cabo son de neto corte nacional , mi pregunta es : ¿es estrictamente necesario hacerlo así?. Se me aparece el citado autor una y otra vez en su: “El izquierdismo enfermedad infantil …” (V.I.Lenín.) . Me pareció, reitero, muy hábil lo del Presidente de Ecuador Rafael Correa quien efectuó una convocatoria general a las fuerzas populares más allá de los partidos políticos aunque sin ignorar los sectores de gravitación del Ecuador.
Sin perjuicio de parecer antigüo creo que la necesidad del planteo del frente nacional revolucionario es ineludible en América Latina, dándose en cada País por cierto en cada caso, donde deberemos participar sin sectarismos ni exclusiones, con la simple comunidad de intereses del amor a la Patria, a su inclaudicable defensa frente a los intereses “globalizadores” o simplemente imperiales de la hora actual y a la fundamental e irrenunciable defensa de los trabajadores y los más débiles y desposeídos. Demás está decir que coincido absolutamente con P. Godoy que un aislacionismo tipo Abigail Guzmán era y es impensable desde la perspectiva de las fuerzas nacionales y populares latinoamericanas. Bueno hasta aquí ya está bien, la idea no era hacerla muy larga sino en tono de adhesión y fundamentalmente de alegría compartida. Hasta pronto. 2/2/07 Día de la Candelaria.
Juan Manuel Sureda
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