Sarkozy anuncia su divorcio el día en que una masiva huelga de transporte paraliza Francia
Pagina 12
Fue a través de un comunicado oficial, que asegura que la separación fue "por consentimiento mutuo". La confirmación se da a conocer cuando el jefe de Estado enfrenta la primera gran protesta de empleados públicos, encabezada por ferroviarios, que resisten la reforma de jubilaciones.Casualidad o no, Nicolás Sarkozy decidió confirmar su divorcio con Cecilia -tras la ola de rumores sobre su ruptura- el mismo día que enfrenta la primera gran huelga de transporte que paraliza casi toda Francia. Trenes, subtes, ómnibus, transportes suburbanos y empleados públicos, encabezados por los ferroviarios, confrontan con el gobierno por la reforma de los regímenes especiales de jubilaciones. Pero los reclamos sindicales pasaron a un segundo plano con la separación oficial del matrimonio: Sarkozy se convirtió a partir de esta mañana en el primer jefe de Estado francés que se divorcia.
"Cecilia y Nicolas Sarkozy anunciaron su separación por mutuo acuerdo. No harán ningún comentario", dijo el Eliseo en un escueto comunicado que confirmó la separación. Un colaborador del presidente de la República precisó que no se explicarían los motivos. "Es de dominio privado. Separación o divorcio, ése es su problema. No habrá más comentarios", declaró. En los últimos días, los constitucionalistas habían debatido sobre la posibilidad de que el jefe de Estado se divorcie, dado su estatuto, que lo protege de todo proceso judicial.
La ruptura matrimonial eclipsaba la huelga nacional convocada por los sindicatos de transportes, que provoca un caos de autos en rutas y carreteras. El tráfico de trenes y del metro parisino estaba "muy perturbado" o simplemente paralizado y las cuatro estaciones principales del ferrocarril estaban casi vacías, sin ningún convoy circulando hacia Roissy-Charles de Gaulle, el principal aeropuerto de la región parisina.
Los trenes regionales se vieron afectados ya desde la tarde de ayer. Sólo 46 de los cerca de 700 trenes de alta velocidad de la TGV circulan con normalidad. En Marsella, los trabajadores de ferrocarril se mantuvieron durante toda la mañana en asamblea general. En Lyon, como en Toulouse (suroeste), Nancy (este), Rouen (norte) Bourges o Tours (centro) los transportes colectivos hubo un fuerte acatamiento al paro. Por el contrario, no había dificultades en Lille (norte), Metz (este) Burdeos (suroeste), Rennes, Nantes o Brest (oeste).
Ante este panorama, muchos parisinos aprovecharon el buen tiempo para desplazarse en otros medios. Los usuarios habituales de los trenes, optaron por los autos o por cientos de bicicletas particulares o las de alquiler libre de la municipalidad, que registró más del doble de utilización que de costumbre.
La policía informó de 165 kilómetros de embotellamientos en los accesos a la capital, el doble que lo normal. Sin embargo, no afectó las aeropuertos, y la autoridad que supervisa la aviación civil (DGAC) afirmó que estaba "todo normal". El paro llega justo cuando Francia se prepara para la final de la Copa Mundial de Rugby y para la prevista llegada de decenas de hinchas ingleses y sudafricanos a la capital para presenciar el partido decisivo entre los seleccionados de sus países.
Los ocho sindicatos ferroviarios se han unido a la reivindicación por primera vez desde 1995. También los sindicatos de profesores, funcionarios, los servicios de correos y el sector energético han llamado a secundar la huelga. Con la protesta, los gremios quieren mostrar su rechazo a la reforma de los privilegios de pensiones para los empleados públicos que planea poner en marcha Sarkozy. En Francia, los maquinistas pueden jubilarse a partir de los 50 años.
El ministro del Trabajo Xavier Bertrand, se declaró "dispuesto a recibir" a las organizaciones sindicales "a partir de la semana próxima". Pero el gobierno, tal como reiteró su portavoz Laurent Wauquiez, "no cuenta ceder". El lunes, los sindicatos de ferrocarriles se reunirán para decidir una posible nueva convocatoria.
Fue a través de un comunicado oficial, que asegura que la separación fue "por consentimiento mutuo". La confirmación se da a conocer cuando el jefe de Estado enfrenta la primera gran protesta de empleados públicos, encabezada por ferroviarios, que resisten la reforma de jubilaciones.Casualidad o no, Nicolás Sarkozy decidió confirmar su divorcio con Cecilia -tras la ola de rumores sobre su ruptura- el mismo día que enfrenta la primera gran huelga de transporte que paraliza casi toda Francia. Trenes, subtes, ómnibus, transportes suburbanos y empleados públicos, encabezados por los ferroviarios, confrontan con el gobierno por la reforma de los regímenes especiales de jubilaciones. Pero los reclamos sindicales pasaron a un segundo plano con la separación oficial del matrimonio: Sarkozy se convirtió a partir de esta mañana en el primer jefe de Estado francés que se divorcia.
"Cecilia y Nicolas Sarkozy anunciaron su separación por mutuo acuerdo. No harán ningún comentario", dijo el Eliseo en un escueto comunicado que confirmó la separación. Un colaborador del presidente de la República precisó que no se explicarían los motivos. "Es de dominio privado. Separación o divorcio, ése es su problema. No habrá más comentarios", declaró. En los últimos días, los constitucionalistas habían debatido sobre la posibilidad de que el jefe de Estado se divorcie, dado su estatuto, que lo protege de todo proceso judicial.
La ruptura matrimonial eclipsaba la huelga nacional convocada por los sindicatos de transportes, que provoca un caos de autos en rutas y carreteras. El tráfico de trenes y del metro parisino estaba "muy perturbado" o simplemente paralizado y las cuatro estaciones principales del ferrocarril estaban casi vacías, sin ningún convoy circulando hacia Roissy-Charles de Gaulle, el principal aeropuerto de la región parisina.
Los trenes regionales se vieron afectados ya desde la tarde de ayer. Sólo 46 de los cerca de 700 trenes de alta velocidad de la TGV circulan con normalidad. En Marsella, los trabajadores de ferrocarril se mantuvieron durante toda la mañana en asamblea general. En Lyon, como en Toulouse (suroeste), Nancy (este), Rouen (norte) Bourges o Tours (centro) los transportes colectivos hubo un fuerte acatamiento al paro. Por el contrario, no había dificultades en Lille (norte), Metz (este) Burdeos (suroeste), Rennes, Nantes o Brest (oeste).
Ante este panorama, muchos parisinos aprovecharon el buen tiempo para desplazarse en otros medios. Los usuarios habituales de los trenes, optaron por los autos o por cientos de bicicletas particulares o las de alquiler libre de la municipalidad, que registró más del doble de utilización que de costumbre.
La policía informó de 165 kilómetros de embotellamientos en los accesos a la capital, el doble que lo normal. Sin embargo, no afectó las aeropuertos, y la autoridad que supervisa la aviación civil (DGAC) afirmó que estaba "todo normal". El paro llega justo cuando Francia se prepara para la final de la Copa Mundial de Rugby y para la prevista llegada de decenas de hinchas ingleses y sudafricanos a la capital para presenciar el partido decisivo entre los seleccionados de sus países.
Los ocho sindicatos ferroviarios se han unido a la reivindicación por primera vez desde 1995. También los sindicatos de profesores, funcionarios, los servicios de correos y el sector energético han llamado a secundar la huelga. Con la protesta, los gremios quieren mostrar su rechazo a la reforma de los privilegios de pensiones para los empleados públicos que planea poner en marcha Sarkozy. En Francia, los maquinistas pueden jubilarse a partir de los 50 años.
El ministro del Trabajo Xavier Bertrand, se declaró "dispuesto a recibir" a las organizaciones sindicales "a partir de la semana próxima". Pero el gobierno, tal como reiteró su portavoz Laurent Wauquiez, "no cuenta ceder". El lunes, los sindicatos de ferrocarriles se reunirán para decidir una posible nueva convocatoria.
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