Dos Reservas con valor educativo y diversidad biológica
COLONIA BENITEZ Y SAN ANTONIO
Telam
Dentro del sistema de áreas protegidas, las denominadas Reservas Educativas y las Reservas Naturales Estrictas juegan un rol fundamental y de alto valor científico. Entre ellas, se destacan las ubicadas en las regiones del Chaco Húmedo y de la Selva Paranaense.
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Dentro del sistema de áreas protegidas, las denominadas Reservas Educativas y las Reservas Naturales Estrictas juegan un rol fundamental y de alto valor científico. Entre ellas, se destacan las ubicadas en las regiones del Chaco Húmedo y de la Selva Paranaense.

Por Alejandro San Martín
Son las hermanas menores, en lo que hace a superficie, de los grandes Parques Nacionales que se encuentran diseminados por el territorio nacional, pero cumplen igualmente una importante función educativa que se puede aprovechar por la diversidad biológica que encierra sus límites.
Una muestra de la eco región
Un ejemplo de estas "universidades a cielo abierto", es la Reserva Natural Educativa Colonia Benítez, que en apenas 10 hectáreas de superficie, contiene un pormenorizado muestreo de la denominada eco región del Chaco Húmedo.
Ubicada dentro de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), esta Reserva incluye una formación pura de quebracho colorado chaqueño.
Creada el 18 octubre de 1990, fue 12 años después que se conformó como Reserva Natural Educativa, por efecto de su alto valor que deviene de contener -en su escasa superficie- muestras de los principales ambientes de la eco región.
Entre esos ambientes se destacan la selva en galería que se asienta sobre los albardones de los antiguos cauces de los ríos. En tanto, un estero ocupa los terrenos más bajos, engalanado con una abundante vegetación acuática, y hasta se pueden adivinar algunos manchones de pastizal.
La flora y la fauna también es motivo de asombro para los visitantes y otro de los atractivos educativos del lugar. En la reserva se han contabilizado 278 especies de plantas y 203 de animales vertebrados.
Los árboles de gran porte que se encuentran en el lugar, además del citado quebracho colorado, son el ibirapitá, el timbó colorado u oreja de negro, los lapacho negro y amarillo, el guaraniná y el urunday.
En esta "Arca de Noé" natural, es importante agudizar el sentido de la vista para no perderse la oportunidad de observar algunos zorros del monte, corzuelas pardas, carpinchos, monos carayá, tucanes, picaflores, charatas y dos especies de yacaré.
Declarada capital botánica de la provincia del Chaco, gracias al empeño del botánico autodidacta Augusto Schulz, la Reserva Natural Educativa Colonia Benítez puede ser recorrida a través de un sendero que se encuentra diseñado a tal efecto, y si la suerte acompaña al visitante, se podrá detectar la presencia de la ranita Pseudopaludícola boliviana, que no se halla en ninguna otra área del Sistema de Parques Nacionales.
El Protector de la Araucaria
La Reserva Natural Estricta de San Antonio, en la provincia de Misiones, se transformó en el protector de uno de los últimos bastiones argentinos de la araucaria, que los guaraníes llamaban curí-y, mientras que los madereros lo rebautizaron simplemente, pino.
Esta alquimia que se produce en las últimas estribaciones de la sierra de la Victoria, en la selva Paranaense, a quinientos metros sobre el nivel del mar, permite continuar con una relación tan intensa y pasional entre hombre y la naturaleza.
De un linaje tan antiguo y honorario que les permitió convivir con los dinosaurios del Jurásico, las araucarias se caracterizan por sus copas aparasoladas y su tronco cilíndrico. Reina absoluta del sur brasileño, en nuestro territorio sólo ocupa un área reducida en el noroeste misionero.
Las 450 hectáreas que ocupa la Reserva Natural estricta de San Antonio se constituyó en una muralla para la insaciable sed de los empresarios de la madera, siempre ávidos de las nobles especies como la araucaria.
En el pasado, ese árbol de belleza indescriptible cubría más de 200.000 hectáreas. Tres décadas después, como consecuencia de la tala indiscriminada, no llega a expandirse más allá de las 1.000 hectáreas.
Atento a esto, en 1986 la provincia de Misiones declaró "monumento natural" al Pino Paraná. Cuatro años después, se resolvió crear la Reserva Natural Estricta que en los años ´90 pasó a la órbita de la Administración de Parques Nacionales, al disolverse el Instituto Forestal Nacional, en cuya estación se encontraba la actual superficie del Parque.
En su interior se pueden observar los pinares, espesados con helechos arborescentes y árboles de Yerba mate, que hospedan cerca de 250 especies de animales vertebrados, como el loro vinoso y el coludito de los pinos.
La Reserva Natural Estricta de San Antonio, que como su nombre lo indica no puede ser visitada por particulares, se presenta como el protector no sólo de la araucaria, sino también de todas aquellas especies animales que se refugian bajo su sombra y, que como el mono aullador colorado, están en primera línea entre las especies en peligro de extinción.
Son las hermanas menores, en lo que hace a superficie, de los grandes Parques Nacionales que se encuentran diseminados por el territorio nacional, pero cumplen igualmente una importante función educativa que se puede aprovechar por la diversidad biológica que encierra sus límites.
Una muestra de la eco región
Un ejemplo de estas "universidades a cielo abierto", es la Reserva Natural Educativa Colonia Benítez, que en apenas 10 hectáreas de superficie, contiene un pormenorizado muestreo de la denominada eco región del Chaco Húmedo.
Ubicada dentro de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), esta Reserva incluye una formación pura de quebracho colorado chaqueño.
Creada el 18 octubre de 1990, fue 12 años después que se conformó como Reserva Natural Educativa, por efecto de su alto valor que deviene de contener -en su escasa superficie- muestras de los principales ambientes de la eco región.
Entre esos ambientes se destacan la selva en galería que se asienta sobre los albardones de los antiguos cauces de los ríos. En tanto, un estero ocupa los terrenos más bajos, engalanado con una abundante vegetación acuática, y hasta se pueden adivinar algunos manchones de pastizal.
La flora y la fauna también es motivo de asombro para los visitantes y otro de los atractivos educativos del lugar. En la reserva se han contabilizado 278 especies de plantas y 203 de animales vertebrados.
Los árboles de gran porte que se encuentran en el lugar, además del citado quebracho colorado, son el ibirapitá, el timbó colorado u oreja de negro, los lapacho negro y amarillo, el guaraniná y el urunday.
En esta "Arca de Noé" natural, es importante agudizar el sentido de la vista para no perderse la oportunidad de observar algunos zorros del monte, corzuelas pardas, carpinchos, monos carayá, tucanes, picaflores, charatas y dos especies de yacaré.
Declarada capital botánica de la provincia del Chaco, gracias al empeño del botánico autodidacta Augusto Schulz, la Reserva Natural Educativa Colonia Benítez puede ser recorrida a través de un sendero que se encuentra diseñado a tal efecto, y si la suerte acompaña al visitante, se podrá detectar la presencia de la ranita Pseudopaludícola boliviana, que no se halla en ninguna otra área del Sistema de Parques Nacionales.
El Protector de la Araucaria
La Reserva Natural Estricta de San Antonio, en la provincia de Misiones, se transformó en el protector de uno de los últimos bastiones argentinos de la araucaria, que los guaraníes llamaban curí-y, mientras que los madereros lo rebautizaron simplemente, pino.
Esta alquimia que se produce en las últimas estribaciones de la sierra de la Victoria, en la selva Paranaense, a quinientos metros sobre el nivel del mar, permite continuar con una relación tan intensa y pasional entre hombre y la naturaleza.
De un linaje tan antiguo y honorario que les permitió convivir con los dinosaurios del Jurásico, las araucarias se caracterizan por sus copas aparasoladas y su tronco cilíndrico. Reina absoluta del sur brasileño, en nuestro territorio sólo ocupa un área reducida en el noroeste misionero.
Las 450 hectáreas que ocupa la Reserva Natural estricta de San Antonio se constituyó en una muralla para la insaciable sed de los empresarios de la madera, siempre ávidos de las nobles especies como la araucaria.
En el pasado, ese árbol de belleza indescriptible cubría más de 200.000 hectáreas. Tres décadas después, como consecuencia de la tala indiscriminada, no llega a expandirse más allá de las 1.000 hectáreas.
Atento a esto, en 1986 la provincia de Misiones declaró "monumento natural" al Pino Paraná. Cuatro años después, se resolvió crear la Reserva Natural Estricta que en los años ´90 pasó a la órbita de la Administración de Parques Nacionales, al disolverse el Instituto Forestal Nacional, en cuya estación se encontraba la actual superficie del Parque.
En su interior se pueden observar los pinares, espesados con helechos arborescentes y árboles de Yerba mate, que hospedan cerca de 250 especies de animales vertebrados, como el loro vinoso y el coludito de los pinos.
La Reserva Natural Estricta de San Antonio, que como su nombre lo indica no puede ser visitada por particulares, se presenta como el protector no sólo de la araucaria, sino también de todas aquellas especies animales que se refugian bajo su sombra y, que como el mono aullador colorado, están en primera línea entre las especies en peligro de extinción.
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