Satisfacción en el Gobierno por la victoria entrerriana
El País
fuente uno
“Eso demuestra que la administración Kirchner tiene un nivel de adhesión superior al 50 por ciento”, remarcó Alberto Fernández. La UCR también festejó el segundo lugar de su candidato.
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“Eso demuestra que la administración Kirchner tiene un nivel de adhesión superior al 50 por ciento”, remarcó Alberto Fernández. La UCR también festejó el segundo lugar de su candidato.
El Gobierno Nacional manifestó ayer su satisfacción por la victoria del oficialismo en las elecciones realizadas en Entre Ríos al considerar que el triunfo demuestra que la administración de Néstor Kirchner “tiene un nivel de adhesión muy superior al 50 por ciento”.
Así lo afirmó el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien destacó especialmente que el mandatario electo, Sergio Urribarri, “es un viejo colaborador del actual gobernador, Jorge Busti, un hombre muy cercano a nosotros”. De esa manera, la Casa Rosada sumó la victoria del domingo al triunfo en Catamarca y los consideró un aval a la política impulsada por Kirchner.
En las huestes radicales también hubo festejos ya que, contra todos los pronósticos, el candidato Gustavo Cusinato quedó segundo.
“Esto habla de la consolidación del radicalismo pese a los presagios que nos dan como un partido con una mala performance, más allá de la derrota que he reconocido al hablar con el gobernador de la provincia y asintiendo el triunfo de Urribarri”, dijo Cusinato.
Por su parte, el electo gobernador de Entre Ríos ratificó la continuidad del proyecto de Busti y Kirchner y convocó a sus coterráneos “a seguir construyendo la provincia que soñamos para nuestros hijos”.
En una clara muestra del respaldo al proyecto nacional, definió al presidente como “el conductor que recuperó la senda de justicia social”.
Con la victoria de su delfín en la mano, Busti embistió contra la oposición y acusó al otro grupo kirchnerista que llevó como candidato al intendente de Paraná, Julio Solanas de haber hecho una campaña sucia, estimó que Mauricio Macri por ser presidente de Boca creyó “que se iba a reflejar en su candidato” (Agustín Addy) y que el socialista de Santa Fe, Hermes Binner, fue “un salvavidas de plomo” para el postulante que respaldó.
Por otra parte, expresó sus dudas respecto de que el triunfo del candidato de su lista a intendente de Gualeguaychú, Juan José Bahillo, vaya a facilitar el acercamiento con los asambleístas que cortan la ruta, al señalar que debe ser la “Cancillería la que maneje la política exterior del país, junto con el presidente”.
Lejos de la embestida de Busti, el jefe de Gabinete rescató la figura del intendente de Paraná, y explicó que la separación de sectores oficialistas se está dando en muchas provincias porque es “lo que más se discute son realidades locales y no tanto la realidad nacional”.
“Esos sectores tratan de expresar algo de lo local, pero en términos de apoyo al gobierno nacional muchas veces concurren”, afirmó Alberto Fernández, quien consideró que hay kirchneristas que “se separan, pero que sus votantes votan al proyecto del Presidente”.
Fernández interpretó que el triunfo de Urribarri demuestra que “un poco se está dando el resultado de muchas encuestas donde el Gobierno Nacional tiene un nivel de adhesión muy superior al 50 por ciento. Si sumamos nos damos cuenta de que estamos en el orden del 65, 70 por ciento de adhesión”, opinó.
Así lo afirmó el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien destacó especialmente que el mandatario electo, Sergio Urribarri, “es un viejo colaborador del actual gobernador, Jorge Busti, un hombre muy cercano a nosotros”. De esa manera, la Casa Rosada sumó la victoria del domingo al triunfo en Catamarca y los consideró un aval a la política impulsada por Kirchner.
En las huestes radicales también hubo festejos ya que, contra todos los pronósticos, el candidato Gustavo Cusinato quedó segundo.
“Esto habla de la consolidación del radicalismo pese a los presagios que nos dan como un partido con una mala performance, más allá de la derrota que he reconocido al hablar con el gobernador de la provincia y asintiendo el triunfo de Urribarri”, dijo Cusinato.
Por su parte, el electo gobernador de Entre Ríos ratificó la continuidad del proyecto de Busti y Kirchner y convocó a sus coterráneos “a seguir construyendo la provincia que soñamos para nuestros hijos”.
En una clara muestra del respaldo al proyecto nacional, definió al presidente como “el conductor que recuperó la senda de justicia social”.
Con la victoria de su delfín en la mano, Busti embistió contra la oposición y acusó al otro grupo kirchnerista que llevó como candidato al intendente de Paraná, Julio Solanas de haber hecho una campaña sucia, estimó que Mauricio Macri por ser presidente de Boca creyó “que se iba a reflejar en su candidato” (Agustín Addy) y que el socialista de Santa Fe, Hermes Binner, fue “un salvavidas de plomo” para el postulante que respaldó.
Por otra parte, expresó sus dudas respecto de que el triunfo del candidato de su lista a intendente de Gualeguaychú, Juan José Bahillo, vaya a facilitar el acercamiento con los asambleístas que cortan la ruta, al señalar que debe ser la “Cancillería la que maneje la política exterior del país, junto con el presidente”.
Lejos de la embestida de Busti, el jefe de Gabinete rescató la figura del intendente de Paraná, y explicó que la separación de sectores oficialistas se está dando en muchas provincias porque es “lo que más se discute son realidades locales y no tanto la realidad nacional”.
“Esos sectores tratan de expresar algo de lo local, pero en términos de apoyo al gobierno nacional muchas veces concurren”, afirmó Alberto Fernández, quien consideró que hay kirchneristas que “se separan, pero que sus votantes votan al proyecto del Presidente”.
Fernández interpretó que el triunfo de Urribarri demuestra que “un poco se está dando el resultado de muchas encuestas donde el Gobierno Nacional tiene un nivel de adhesión muy superior al 50 por ciento. Si sumamos nos damos cuenta de que estamos en el orden del 65, 70 por ciento de adhesión”, opinó.
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